sábado, 22 de mayo de 2010

EL HUMO DORMIDO,Gabriel Miró



Llegó transfigurado, de polvo de sudor y tierra del camino.
¿Os traen el aceite del Rebolledo?Pues de allí vengo.!No hay moza tan galana como María la del Rebolledo!Es hija de una lavandera, y estudia para maestra! Asomada a su reja me oía y tocaba un clavel ardiente; todo el sol de la calle olía a clavel, y era el único de la mata, Me pareció que dentro estaba toda María la del Rebolledo...Ya lo comprenderás más tardeY la pedí ese clavel.Se puso muy blanca, me miraba muy triste; pero tronchó el clavel y me lo dio con una gracia de santa y de princesa.!Toda la mañana por el Rebolledo con mi clavel!
Yo reparé en sus manos, en su mustio gabán, y le dije:¿Y el clavel, Don Marcelino?
Crujieron todos los huesecitos de don Marcelino,y brincó palpándose las ropas.
Me lo he dejado, me lo he dejado en el Rebolledo!
Y dióse una puñada en la frente y exhaló un alarido pavoroso porque se había quebrado la uña de su meñique, su voluntad hecha uña...
Ya era yo grande; salí del colegio, y una dama devota me dijo la muerte de don Marcelino,advirtiéndome:
No has de sentir que muriese, sino su perdición por sus malos pensamientos.
¿Malos pensamientos?...
Fue siempre un descreido y no quiso ni tierra sagrada para su cuerpo.!Murió descomulgado!
Don Marcelino era un infeliz.
!Bién infeliz; tú lo dices ,hijo!!Bien infeliz, que no escuchó la palabra de Dios!
¿Y si no pudo oirla?¿Que no pudo oir la palabra que a todos llega?¿No sabes que el Señor nos habla aun por medio de sus criaturas?De ti mismo se valdría para atraerse a don Marcelino.
¿De mí?
Y se me apareció mi lección entre el humo del pasado.

viernes, 14 de mayo de 2010

EL HUMO DORMIDO. Gabriel Miró.



No me sale la letra inglesa .!vámonos a la playa y repasaremos lección de Gramática!
Lo consintieron en casa, y nos fuimos a la guarida de la abuela de los altramuces.
El portal y las bardas, bardas con vidrios y calabaceras velludas, se agusanaban de rapaces y mujeres de andrajos y desnudez pringosa.Penetramos en el tumulto y hedor de carne agria, de cabellos aceitosos, de vida cruda, de casta ; gritos de fauces rojas, aliento de desolladura,,risadas que parecían revolcarse en la sangre de los oidos clavados de la muerta.Disputaban imaginando su agonía. cómo debieron de agarrarla y trabarle las manos flacas y pajizas que recordaban las patas de una gallina cocida.
Me acongojé sintiéndome entre ellos, creyéndome entre ellos para siempre, chillando,sudando, oliendo lo mismo ...y para aliviarme me asomé al portal de la asesinada,
En lo hondo bullían unos hombres. Me dijeron que eran la JUsticia. Yo nunca había visto a la Justicia Con el pie o con un bastón iban removiendo aquellos hombres todo el ajuar;harapos de mantas , cabezales, un cántaro sin asas , una escudilla de arroz, donde comería el gato y la vieja;una orza de engrudo, papeles ya cortados para los molinillos tizones, esparteñas,; todo lo hurgaban.
¿Qué hacen?
Es la Justicia-me respondió Don Marcelino.
Bueno; pero ¿qué hacen?
Están buscando la verdad.
Desde la leja les acechaba el gato;junto a un cofín,la tortuga, inmóvil y cerrada bajo su bóveda,oiría el trastorno siniestro.Los dos guardaban la imagen de la verdad feroz.

EL HUMO DORMIDO. Gabriel Miró.



Un dia cortó el maestro la clase, y, llevándome a la ventana, mostróme la casuca roñosa de una alfarería abandonada.
Allí vivía una vieja con una tortuga y un gato...
Si yo lo sé; es una que sale y da un puño de altramuces y un molino de papel a cambio de ropas y alpargatas casi podridas. Se rasca la miseria contra las paredes, como las cabras...
Pues esa;y ahora la buscaba una comadre; estuvo llamándola, y entró y la vio atada y sentada en el lebrillo de los altramuces con los oidos traspasados con un agujón...!Anda, vamos a escribir una fábula de Esopo con letra inglesa!
Don Marcelino se mirABA LA UÑA: YO VEIA SOBRE MI PLANo A LA MUJER, pASABA POR LAS CALLES CALIENTES DE LA SIESTA, LEVANTANDO SU HOGUERA DE MOLINILLOS DE COLORES; TODOS RODABAN, LLENOS DE SOL Y DE BRISA,CON UN FRESCO RUIDO Y ALBOROZO QUE DAÑABA SURGIENDO DE AQUELLA VIDA.
y DIJE:
nO ME SALE LA LETRA INGLESA !vÁMONOS A LA PLAYA Y REPASAREMOS LECCIÓN DE gRAMÁTICA

lunes, 3 de mayo de 2010

EL HUMO DORMIDO. Gabriel Miró.


Corrimos más. Y los dedos de Nuño se enroscaron como argollas a nuestros pulsos.Es que no habíamos parado,mirando, mirando...El rapaz talludo, subido a los travesaños de la reja, botaba chafando con sus pies de hombre la mano crispada de la idiota; ella clamaba,y los otros cantaban. Y desde lejos las buenas gentes decían:
!La loca grita;las cinco y media!
Nuño el Viejo se nos llevó arrastrándonos.Era la hora exacta.Nuño suspiraba:
¿Pensábais perderme?!Pues sino os alcanzo,y os ven los chicos y os peleais,y en aquél momento pasará un coche!...
Estuvimos enfermos.Cuando volvimos al Paseo de la Reina ya no gritaba la loca.Una noche se la encontró muerta su madre.Y del humo dormido sube siempre el clamor de la lisiada, entre alegría de los chicos que salen del colegio.Las cinco y media de la tarde de entonces...
DON MARCELINO Y MI PROFETA
"Cuando éste acabe los estudios",dijo muchas veces Nuño el Viejo,y lo pronunciaba con amarguray todo el renunciamiento de su gloria profética, porque solo un Simeón pudo tomar en sus brazos al Mesías.
Me sentí emplazado por la encendida palabra de Nuño.Había de acabar mis estudios, y los comencé.Ya estaba en Colegio mi hermano; yo, no, por mi poca edad y salud; y vino maestro a casa.La primera tarde le aguardé con un sobresalto casi delicioso.Nuño interrumpía sus menesteres para decirme:Yo ya le he visto.
Iba a llegar el brazo de la profecía, el molde de mi mañana y plenitud, y con la carne viva de mi ansia,un ansia cuyos dejos todavía traspasan al humo dormido,le pregunté a Nuño que cómo era el maestro.
Apartóme Nuño,y junto a una vidriera,delante del mar, se quedó mirándome, y comenzó a doblarse descendiendo su cráneo.¿Qué cómo es?...!Se llama don Marcelino!
Y marchóse el profeta a limpiar las tinajas y la zafra,porque había de venir el cosario del Rebolledo que nos traía el aceite.
Volteó la esquila de la puerta."No será don Marcelino", me dije.
Y no fue.Nunca engañaba la campanilla de la cancela;su voz viejecita y aldeana se apresuraba a revelar el genio y aun la figura del que venía;su cordón rojo acomodaba dócilmente sus nervios de estambre a todos los temperamentos.
"Cómo tocará la esquila cuando llame don Marcelino?"Y yo la miraba, esperando de ella más que de Nuño
Han callado ya los esquilones que sonaban a ermita y a casa, a nuestra casa;y ahora vibran los timbres,tan prácticos y plebeyos, con impasibilidad de escritorio.
Y don Marcelino entró sin llamar, aprovechando la salida del trajinero del aceite.Pasados los comedimientos y saludos familiares, nos quedamos solos don Marcelino y yo, y quise comenzar a verle; pero sin oir la esquila movida por su mano se malograba la emoción del maestro; y estas emociones rotas en su principio ya no alcanzan su entereza.Nunca sabré cómo llamaba don Marcelino.
Asomóse Nuño sonriéndonos.
¿Qué le parece?Yo digo que cuando éste acabe...
El maestro movió su cabecita estrecha, que daba un brillo de humedad.
!Si,si!
¿Le tendría sin cuidado que yo acabara los estudios?
Don Martcelino era menudo,de huesecitos tan frágiles y decrépitos que no semejaban originariamente suyos,sino usados ya por otros y aprovechados con prisa para su cuerpo;