jueves, 29 de abril de 2010

EL HUMO DORMIDO. Gabriel Miró.


Quedóse pasmado su gorro.¿Irnos ya? ¿Era posible,no siendo la hora de siempre?La hora de siempre la señalaba el alarido de la loca, y la loca aún no había gritado.Los dos buenos hombres, el de las Carolinas y el de la Mancha, se revolvían perplejos...
¿No nos aburriríamos si nos fuésemos ya?
Sentían una ciega inquietud del tiempo de sobra.Se iban a dar cuenta de que les sobraba vida.Y no se movieron del banco.Pero nosotros vencimos a Nuño el Viejo por su punto frágil:su virtud;comprometer la virtud de su fidelidad.El predominio de una virtud constituye un riesgo de flaqueza. El concepto del justo es una medida, una exactitud matemática del bien,casi ignorada^Platón imaginó las suavidades de las sphrosyne;nosotros conocemos la relatividad del justo que peca siete veces al día, aunque pueda pecar más o menos,según la justeza del justo, porque sin duda se adoptó el número 7 por su valor .Nos volvimos para mirar. Sólo Nuño nos perseguía. Su amigo permane cabalístico. Y como Nuño el Viejo no era amigo de la sophrosyne ni justo, sino un amenazado por su virtud culminante,nosotros nos escapamos.Todo el paseo retum
bó de botas grandes. Nos volvimos para mirar. Sólo Nuño nos perseguía. Su amigo permaneció en el banco,porque aún no había gritado la lisiada. Y por eso,porque aún no había chillado, nos marchábamos nosotros: para ver el tránsito del silencio al grito. Como íbamos solos y huídos, no nos parecían los lugares los mismos de todos los días, y nos perdíamos; un pasadizo donde crepitaba un telar cansado pudo devolvernos al Paseo de la Reina.!Señor,y ya comenzaban a rebullirlos los chicos de las escuelas!Nos pasó alborotando un grupo mandado por un mozallón chato, que llevaba un catecismo mugriento.Llegarían al portal de la loca antes que nosotros.! Y Nuño nos alcanzaba!...Resonó el gañir de la mujer.Empavorecía oirlo de cerca,porque se sentía el estridor de todo su cuerpo; todo su cuerpo como una lengua hinchada, babeante y herida.

miércoles, 28 de abril de 2010

EL HUMO DORMIDO.Gabriel Miró



De olmo en olmo volvía mi hermano a nuestro asiento;Después, llegaba Nuño con el trueno de sus botas y su grande susto y agravio, que le exaltaba la faz y el gorro de pieles; gorro tan suyo, que cuando se descubría creíamos que se rebanaba medio cráneo por comodidad, pero el medio cráneo más jerárquico y significativo, su ápice, su sello y su insignia de mayordomo.Ver la gorra velluda en el perchero del vestíbulo era sentir a Nuño más cerca y más firmemente que si él la llevase. Con la gorra puesta se le escapaba mi hermano, pero la gorra sola impedía la más desaforada y la más leve travesura. El gorro de Nuño el Viejo me ha explicado la razón y la fuerza evocadora de los símbolos y de muchos misterios.
Nuño, todavía jadeante, me señalaba avanzando el belfo:
!Este es de otra pasta! !Cuando acabe sus estudios!...
Entre las borrascas de las cejas del hombre roblizo salía su mirada sin vérsele los ojos; humeaba resollándo la górgola, y se oía muy hondo:
...Y cuando acabe sus estudios, a caminar...Allá en las Carolinas...
Pero Nuño, sin hacerle caso,mentaba la Mancha.Las Carolinas y la Mancha principiaban para nosotros en el Paseo de la Reina, y se iban esfumando como tierras legendarias y heróicas.La Mancha, un poco fosca.Las Carolinas, entre claridad de barcos de vela.
Salían los chicos de los colegios;venían los gorriones a los olmos y de una calle en cuesta, sumida, apagada,llegaba un gañido de tortura.
...Corríamos, pero cogidos de la mano de Nuño, y corríamos para asomarnos pronto a la calleja del clamor. Nos seguía , fumando,el hombre de la barba vegetal.
Siempre hallábamos lo mismo:todo solitario,y detrás de una reja,una mujer idiota y tullida: eran sus ojos muy hermosos, dóciles y dulces;sus mejillas, pálidas de mal y de clausura;sus cabellos, muchas veces retrenzados para contener el ímpetu de su abundancia, pero su boca, su boca horrenda como un cáncer; la boca del alarido de todas las tardes, desgarrada, de una carne de muladar,mostrando las encías, los quijales,toda la lengua gorda,revuelta, colgándole y manándole bestialmente...Me miraba muy triste y sumisa, y se le retorcía una mano entre los hierros , una mano huesuda,deforme, erizada de dedos convulsos;le temblaban los dedos como se estremecen los gusanos.¿Por qué grita la loca? le preguntábamos a Nuño.Nuño se quedaba cavilando.Grita por eso...,porque está loca, y llamará a su madre, que es cigarrera y viene de la fábrica ya de noche...
¿Y por qué grita todas las tardes?
Nuño se golpeaba contra el muro de su frente.¿Y por qué a vosotros se os ha de antojar que pasemos todas las tardes por el mismo sitio?
!Por ver a la loca!
¿Por verla? ¿Por ver a la loca?...!Cuándo tengais estudios!...
Nos miraba todo el bosque del gigante, y su voz tupida como una lana iba barbotando:
...!Estudios!...!Allá en las Carolinas!...
La loca se quedaba ensarmentada a la reja de la calle solitaria.Pasaba un murciélago tropezando,temblando en el azul tan tierno entre las cornisas hórridas, y cuando llegaba sobre la mano de la idiota, retrocedía espantadamente....
...Y una tarde no se escapó mi hermano;nos escapamos los dos del Paseo de la Reina; pero antes nos pusimos en presencia de Nuño,previniéndole que queríamos marcharnos.

domingo, 25 de abril de 2010

EL HUMO DORMIDO.Gabriel Miró



Nuño el Viejo siempre se sentaba al lado de un hombre corpulento, de color de roca viva, con barba de rebollar ardiente que le cegaba los labios;de la breña salía la gárgola de su pipa, y encima del ceño se le doblaba el cobertizo de la visera de su gorra.Nos hubiera parecido un pedazo vegetal sin el áncora que traía bordada en la gorra, un áncora de realce oxidado como recién subida de las aguas .Casi nunca hablaba ni nos miraba;sólo de tiempo en tiempo, chupando humo, envolviéndose de humo, murmuraba con una melancolía pastosa de hombre gordo:"!Allá en las Carolinas...!" Y semejaba decirlo desde muy lejos, desde las Carolinas...Nosotros nos subíamos desde el banco, y arrancábamos esparto de aquellas barbas tan rurales y tan limpias;hebras duras y retorcidas, azafranadas, amarillentas,musgosas, metálicas: y la peña sonreía sin boca y sin ojos, gigantescamente, mansa y resignada.
"Nuño decía:!Pues yo en la Mancha...!
Y nos quedábamos pensando en la Mancha, que la veíamos como un continente remoto, porque Nuño el Viejo estuvo allí, y porque la evocaba junto al hombre de las Carolinas.
De improviso, Nuño daba un brinco y un grito de pastor.
Es que se le había escapado mi hermano.Yo deseaba que huyese mi hermano, sólo por sentir cruzada toda la tarde con la voz de Nuño el Viejo, y el tropel de sus botas grandes.Se le inflamaban las mejillas, enjutas y peladas,y se hincaba más su gorro felpudo, de pellejo de tostado color, un gorro de ruso, que todavía traen los hombres antiguos de Jijona.
Mi hermano le evitaba protegiéndose de tronco en tronco;y Nuño, con los brazos abiertos,doblando los hinojos, cometía el candor elemental de ir a los mismos árboles que mi hermano iba soltando.Nuño el Viejo trasudaba y gemía, porque podía pasar un coche y aplastar a mi hermano. Pero no podía pasar ningún coche por el Paseo de la Reina: sino que en mi ciudad, tan sosegada, tan dormida en aquel tiempo,`parecía que sólo pudiese ocurrir esa malaventura: que un coche, que un carro, atropellase a un niño."! Por Dios, Nuño, los coches!",le advertían en mi casa.Nuño el Viejo movía su cráneo de mayordomo y afirmaba:"!Piensen que me los confían!"Era el criado fiel.Todos pregonaban su virtud.Cuando salíamos de viaje, a Nuño el Viejo se confiaba la casa , y el desdeñaba cama y sillones en aposentos,y dormía atravesado detrás de la puerta, como un mastín de heredad.Un hombre honorable,en presencia de quien no le conoce, puede hasta por sencillez,por méritos de humilde, descuidarse de sus otras virtudes. En Nuño el Viejo no era posible este abandono.Estaba siempre acechándose su fidelidad, porque se sentía contemplado de todo un pueblo.Virtud más fuerte que la criatura que la posee;virtud exclusiva, y basta con ella,principalmente porque es el descanso de los otros.Nuño era fiel, y lo demás se le daba por añadiduría..
De olmo en olmo volvía mi hermano a nuestro asiento;después llegaba Nuño con el trueno de sus botas y su grande susto y agravio, que le exaltaba la faz y el gorro de pieles.

sábado, 24 de abril de 2010

NUÑO EL VIEJO. Gabriel Miró.


Todas las tardes nos llevaba Nuño al Paseo de la Reina. Nuño era el criado antiguo de mi casa.Lamábase Antón Nuño Descals; pero nosotros le decíamos Nuño el Viejo , porque tuvimos un mozo que también se llamaba Nuño.
Nuño el Viejo había nacido en los campos de Jijona. Allí el paisaje es quebrado; los valles cortos; los montes,huesudos, y todo es fértil. Es que los cultivos se apeldañan,y no se desperdicia la tierra mollar.Los labradores de Jijona sienten el ahínco agrícola del antiguo israelita.Su azadón y su reja suben a los collados, colgando los planteles de vides y almendros, y mullen el torrente y la hondonada para criar un bancalillo hortelano. Pero Jijona es más venturosa que Israel. Israel cuidaba amorosamente la tierra prometida por Dios, y los hombres extraños dieron en quitársela y se la quitaron. Impedir que se cumpla una promesa es la misión de los que no resulten particioneros de su goce.
Hombres de Jijona, andariegos de todos los paises para volver al suyo.Semejan probar que nada mantiene tanto la quimera del libre camino como sentir la propia raigambre.Todos los hombres de Jijona tiene un ansia de nómada, y todos suspiran por el reposo al amor de las parras que rinden los racimos de Navidad; todos menos NUño el Viejo. A nosotros , a mi hermano y a mi, nos decía que él también caminó mucho , y nos lo decía llevándonos apretadamente de la mano, para que nos fuésemos de su guarda y llevándonos al Paseo de la Reina , donde todos iban a sentarse; paseo angosto,embaldosado,y en las orillas, a la sombra de los olmos,inmóviles como árboles de patio, los pretiles de bancos roídos;bancos y cigarras que ya conocían todas las voces y cataduras de las gentes.

viernes, 23 de abril de 2010

El humo dormido. Gabriel Miró


...Un dia vimos a un desconocido.Se dirá que a un desconocido lo vemos todos los dias;pero no le vemos, porque cuando levantamos los ojos de la tierras siempre queremos descansarlos en los de un amigo.Nunca pensamos, nunca reparamos en en el desconocido. Al desconocido quizás no volvimos a verle más.! ni para qué habríamos de verle más! Pero al que conocemos, al amigo anónimo en nuestro corazón ¿para qué apeteceremos verle tanto,si siempre recogeremos de él o le ofreceremos nosotros una reiteración y fragmento ya sabido?
Decimos."Ya no volvimos a verle!", recordando al que se extravió para nosotros dentro de la vida o se hundió dentro de la muerte, y entonces es cuando le vemos prorrumpir del humo dormido, más claro, más acendrado,como no le veríamos teniéndole cerca, que solo sería repetir la mirada sin ahondarla, sin agrandarla, quedándose en la misma huella óptica que se va acortezando por el ocio
Quiso el Señor que fuesen las criaturas a imagen y semejanza , y no fueron. El Señor lo consintió; y las criaturas se revuelven porque el Señor no es su semejante, no imaginándolo siquiera con la humánica exaltación y belleza que imprimían los pueblos antiguos y sus divinidades. Se quiere al Señor semejante y a los hombres también; una semejanza sumisa, hospitalaria, una semejanza hembra para la ensanbladura de nuestra voluntad
Y un dia se oyen unas pisadas nuevas que resuenan descalzas , cerca de nosotros; y nada hace levantar tanto la mirada como los pasos nunca oidos.Llegan a nuestras soledades...Casi todos se detienen y se juntan en el mismo sitio de nuestra alma ; nosotros tambiém nos paramos en la primera bóveda; alguno se asoma, y se vuelve en seguida al ruedo del portal; otro avanza y se queda inmóvil y mudo delante de nuestro "doble" y allí se está hasta que se aburre y se duerme...
Han de sonar los pasos de un desconocido o los de un amigo que nos remueva todo, que evoque sin desmenuzar las memorias, que sea como la palabra creada para que cada hervor de conceptos y emociones, la palabra que no lo dice todo, sino que lo contiene todo.
Pasó el hombre desconocido.Caminaba como si se dejase todo el pueblo detrás; y casi todas las gentes,aunque les rodee el paisaje, caminan como si siempre pasaran el polvo de una calle , y él no, a él se le veía y se escuchaba su pie sobre la tierra viva, su pie desnudo, aún a través de una suela de bronce.Seguía el mismo camino de los otros y semejaba abrirlo; levantaba la piel y el callo de la tierra, y sentía la palpitación de la virginidad y, en lo hondo, la de la maternidad; pies que dentro de la huella endurecida de sandalias o de pezuñas hincan su planta, troquelan el sendero y sienten un latir de germinaciones.Todo breñal en torno de sus rodillas lo que es asfalto liso para los otros hombres que llevan en sus talones membranas de murciélago o la serrezuela de la langosta, y si dejan señal la derrite un agua de riego , en tanto que , en la senda, la lluvia, cuajará la huella del caminante que hiende su camino con la reja de su arado.
Siempre se alza ese hombre entre el humo dormido...
Y el rumor de sus pisadas trastorna la palabras del Eclesiastés, porque sí que hay cosa nueva debajo del sol, del sol y de la tierra hollada; todo aguarda ávidamente el sello de nuestra limitación; todo se desgarra generoso y se cicatriza esperándonos...

domingo, 18 de abril de 2010

El humo dormido. LIMITACIONES.Gabriel Miró


Los domingos se oía desde una ventana el armónium de un monasterio de monjas; pero se oía muy apagado,y, algunas veces, se quebraba, se deshacía su dulzura; era preciso enlazarla con un ahínco de imaginación auditiva. Pasaba el ruido plebeyo de la calle, más plebello entonces el auto que la carreta de bueyes; pasaba toda la calle encima del órgano, y, como era invierno, aunque se abriesen los postigos,las vidrieras, toda la ventana,quedaban todas las ventanas monásticas cerradas, y luego el plañido del viento entre los árboles de la huerta de las monjas. Había que esperar el verano, que entreabre las salas más viejas y escondidas; así se escucha y se recoge su intimidad mejor que con las puertas abiertas del todo; abrir del todo es poder escucharlo todo, y se perdería,lo que apetecemos en el trastornado conjunto.
Y llegó el verano y la hora en que siempre sonaba el armoniúm celestial; la hora de la siesta; inmóviles y verdes los frutales del huerto místico: el huerto, entornado bajo la frescura de las sombras;la calle ,dormida; todo como guardado por un fanal de silencio que vibraba de golondrinas, de vencejos, de abejas...Y no se oía el órgano; había que adivinarlo del todo. La monja música dormía la siesta.Lo permite el Señor.¿Cómo podrá oirse la música del cielo que sigue piadosamente el mismo camino de la vida de los hombres?
Aprovechémosnos de lo que pase y nos llegue a través de las ventanas cerradas por el invierno...
¿De modo que nos limitaremos al invierno? Pero ¿no sería limitarse más la espera del verano? !Si ni siquiera llegamos a nuestros términos! Tocar el muro, saberlo y sellarlo de nosotros significa poseerlo.
Limitados no es limitarse a nosotros mismos.Proyectémonos fuera de nuestras paredes.
Había plenitud en el sentimiento del paisaje del escondido Somoza, que confesaba no comprender más que el campo de su país, porque de este campo suyo de Piedrahita se alzaba para sus ojos y sus oidos la evocación y la comprensión cifrada de todo paisaje.
...Entre el humo dormido sale ahora el recuerdo de la pintoresca limitación de un hidalgo de Medina.
Era viejo y ceceño, de hombros cansados, de párpados encendidos, y sus manos, de una talla paciente y perfecta, ceñidas por las argollas de sus puños, de un lienzo áspero como el cáñamo. Bien se me aparece; él y su casona lugareña, casa con huerto.El huerto, tan grande que más parecía un campo de heredad, con dos norias paradas;un camino de olmos como si fuese a una aldea; un almiar ya muy roído, y en la sombra de la paja, junto a la era que ya criaba la hierba borde, un lebrel enlodado dormía retorcido como una pescadilla. y, alguna vez,sacaba sus ojos húmedos y buenos del embozo de hueso de su nalga.
Leña de olivera; un cordero esquilado paciendo en el sol de un bancal de terrones;ropas tendidas entre las avenas mustias, y de una rinconada de rosales subía un ciprés rasgando el azul caliente.
El cincelado índice del caballero de Medina señalaba muchos puntos de la mañana en reposo; aquél campo binado,suyo; la rastrojera,también, y un rodalillo de maíz y un horno de cal entre las cepas canijas...
La casona, grande y muda como el huerto. Los viejos muebles semejaban retablos de ermitas abandonadas;Había consolas recias y ya frágiles, arcones, escabeles,dos ruecas floreros de altar, estampas bajo vidrios , una piel de oveja delante de un estrado de damasco donde no se sentaba nadie, lechos desnudos desde que se llevaron los cadáveres de la familia, y la cama de dosel y columnas del caballero, su cama aún con las ropas revueltas, de la que se arrojó de un brinco recrujiendo espantoso por la tos asmática de la madrugada...El comedor, que huele a frío y soledad y, al lado, un aposento angosto y encalado , pero con mucho sol, que calienta los sellos de plomo, los pergaminos, las badanas de las ejecutorias, de las escrituras, de los testamentos que hay en los nichos de la librería, en la velonera y hasta en los ladrillos, y penetraban en el aposento, quedándose alli como dentro de una concha, las voces menuditas y claras de las eras de Medina, rubias y gloriosas de cosecha, joviales de la trilla.
Vino un quejido de un artesón venerable que se iba rosigando a sí mismo.
Y le dije al caballero que yo sabía quién pudiera comprarle alguna consola, las ruecas,un aguamanil vidriado, los arcaces...
El hidaldo movió sus dedos como si oxeara mis palabras,y descogió manuscritos de fojas heráldicas; las había de Maestrantes, de oidores de Chancillería, de un inq1uisidor cuyos eran los arcones y el aguamanil.!Sería inicuo vender las prendas de sus antepasados!
Cuando nos despedimos parecióme que el caballero se volvía a su soledad para tenderse encima como una estatua de sepulcro.Pero la estatua, antes de acostarse en su piedra, se asomó al portal y me dijo:
Lo que yo vendería es el huerto, la casa, y todo de una vez.

El humo dormido. A Oscar Esplá. Gabriel Miró.


De los bancales segados, de las tierras maduras, de la quietud de las distancias sube un humo azul que se para y se duerme. Aparece un árbol, el contorno de un casal;pasa un camino un fresco resplandor de agua viva.Todo en una trémula desnudez.
Así se nos ofrece el paisaje cansado o lleno de los dias que se quedaron detrás de nosotros.Concretamente no es el pasado; pero , nos pertenece, y de él nos valemos para revivir y acreditar episodios que rasgan su humo dormido.Tiene esta lejanía un hondo silencio que se queda escuchándonos.La abeja de una palabra recordada lo va abriendo y lo estremece todo.
No han de tenerse estas páginas fragmentarias por un propósito de memorias; pero leyéndolas puede oirse,de cuando en cuando, las campanas de la ciudad de Is, cuya conseja evocó Renán, la ciudad más o menos poblada y ruda que todos llevamos sumergida dentro de nosotros mismos.

sábado, 17 de abril de 2010

Santiago, Patrón de España. Gabriel Miró

El Apóstol seguirá apareciéndose en hábito de romero o de soldado.
Pero cada dia hubo más santos que también se aparecían y ayudaban a los hombres. Ya no quedará comarca, ciudad , pueblo, aldea ni caserío sin santo patrono,con inflexibles aledaños de devoción.
El venerable maestro de la Liturgia, R. F. Cabrol, abad de Farnborough, escribe:"Se ha dicho que los dioses del paganismo han sido trocados en santos, o también: que el vulgo sustituyó a sus ídolos por otros bautizados con distinto nombre,Es rigurosamente histórico que en ciertos lugares el culto de un dios fue suplantado por el de un santo; más esta transformación no debe sorprendernos. La iglesia no ha venido a destruir el sentimiento religioso, sino a purificarlo y a ennoblecerlo."
Ahora recordamos que Cicerón pone en labios de uno de los que dialogan en su tratado " De la naturaleza de los dioses estas palabras: "Vemos que todos los mortales suelen atribuir a los dioses los bienes exteriores, la abundancia de frutos, toda comodidad y prosperidad de la vida y por el contrario, nadie dice haber recibido de los dioses la virtud... Cuando vemos acrecentado nuestra hacienda, cuando hemos alcanzado algún bien fortuito o nos hemos librado de algún mal,damos gracias a los dioses,¿Quién se las dio nunca por ser hombre de bien?"
Ni a ellos, ni quizá al mismo glorioso Apóstol.
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Críticos ortodoxos rechazan las tradicciones españolas anotadas. Pero la estampa que sale de manos de la leyenda no puede enmendarse. Es el milagro de la fe y del humo dormido....

viernes, 16 de abril de 2010

Santiago, Patrón de España.



Revístese de pontifical el prelado; dice misa, y todavía con los ornamentos del altar se presenta en la Corte. El manso rey, sin oirle, le suelta un toro bravo,agarrochado,y perdido de perros feroces. El obispo hace la señal de la cruz, y la bestia se le humilla y le entrega la cuerna.Ataúlfo la toma. antiguamente estuvo colgada como exvoto en la Catedral de Santiago.
Sube la devoción al sepulcro del Apóstol.
Fue Ordoño el vencedor de la legítima batalla de Clavijo. La danza del dulce Ordoño se hunde tres veces en el cuerpo de Muza, el renegado.La tradicción traslada esta victoria a Ramiro 1 "el de la vara de la justicia".Origina esta leyenda el relato del Arzobispo don Rodrigo.Antojósele a Abderramán de Córdoba recordar a Ramiro el tributo de las cien doncellas, pagadero desde Mauregato.Enciéndese en cólera el rey cristiano.Penetra con su ejército en tierra riojana;tópase con los moros; se acometen;quedan muy descalabrados los creyentes;retíranse a llorar su desgracia en el recuesto de Clavijo.Adormécese el rey, y en sueños se le presenta el Apóstol,alentándole a seguir la pelea. Viene el dia.Se arremeten lo ejércitos y aparece el Apóstol en los aires,caballero en un corcel blanco y empuñando una espada y una blanca bandera cruzada de rojo."!Santiago,Santiago,cierra España!", apellidan los cristianos, y entre ellos y el santo degollaron sesenta mil moros.No tienen más coraje los dioses en la guerra de Troya.Aquí se premia al santo haciéndole soldado de caballería y particionero en los despojos del enemigo; además , se obliga España a pagarle en su iglesia cierta medida de trigo y mosto de cada yugada de sembradura y viña.

lunes, 12 de abril de 2010

Santiago, Patrón de España

Está con su hermano y su padre en la ribera,cosiendo las redes.Llega la voz de Jesús, y los dos hijos se levantan y la siguen.
Pasando por tierras de Samaria, envía el Señor a buscar posada.No se la dan los samaritanos por la malquerencia que ellos y los judíos se tienen. Santiago y Juan se arrebatan y gritan:
!Maestro, deja que pidamos fuego del cielo que los devore!
El Señor les llamaba"Benireges" (hijos del trueno)."Boanerges", según la fonética galilea.
Depués de la Ascensión, Santiago siembra la doctrina evangélica en España. No recoge mucha mies:nueve conversiones,cuentan algunos; una nada más, apuntan otros.
Vuelve a la Judea. Su poder de taumaturgo pasma a las gentes.Sólo tocando el paño de su cuello se libra Philetus del maleficio de Hermógenes, y su palabra reduce a este mago y ata los demonios.
Es el primer apóstol que muere de suplicio. Lo manda degollar Herodes Agripa.Camino de la muerte, sana a un paralítico y bautiza al que le arrastraba de las ataduras. Los dos reciben igual martirio.
Toman los discípulos el cuerpo de Santiago y lo llevan a Jaffa; de aquí navegan en un bajel sin timón. Arriban a las costas ibéricas de Iria.Ponen el sagrado cuerpo sobre un macizo de mármol;la piedra se funde como la cera para que el cadáver penetre,y así se labra el sarcofago´.Queda desconocido; crece un bosque y lo cubre.
Y dice el P. Mariana:"Con el largo tiempo y con este olvido tan grande,el lugar en que estaba se hinchó de maleza, espinas y matorrales, sin que nadie cayese en la cuenta de tan gran tesoro,hasta el tiempo de Teodomiro, obispo iriense.
En los dias de tan venerable varón aparecen, de noche,luces clarísimas y portentosas dentro de un apartado boscaje. Corre el ermitaño Pelagio a decirlo. Acude el obispo y ve brillar una estrella de resplandores maravillosos.Se monda y cava el terreno y descúbrese un sepulcro: es el del apóstol.La comarca recibe el nombre de Compostela, de " Campus Stellae", " Campus Apostoli", "Giacomo Apostolo". Don Alfonso el Casto levanta la primera iglesia compostelana.
A Teodomiro le sucede en la diocésis Ataúlfo. Cuatro siervos de los campos del templo acusan a Ataúlfo de un pecado horrendo.
Reinaba en Asturias Ordoño 1,"padre del pueblo".El cronista de Galicia, Don Fernando Fulgosio insiste en elogiar la "mansa condición y las apacibles costumbres" de este monarca " el más querido", quién, sabedor de las acusaciones contra Ataúlfo, le llama a su presencia

domingo, 11 de abril de 2010

Sabado Santo.Gabriel Miró

...Amanece el sábado calladamente.Las piedras quedaron goteadas dela hachas de las procesiones del viernes.Todavía remansa el olor de las flores pisadas, que se deshojaron sobre la cruz y hay un vaho de aceites y vinos de figón donde duermen los "nazarenos".
Sábado Santo de generosidades.Se extrae del pedernal la centella virgen, y de su fuego la luz que va prendiendo las lámparas sin mengua de la llama originaria.Así nos dice el Señor que nos demos nosotros.Se bendicen los trabajados grumos del incienso;suavidad que procede del ahínco y arde en las ascuas nuevas.Así ha de quemarse la palabra en el corazón puro.Se traza el signo de la cruz sobre la faz del agua, y ya el agua es molde de la carne.Así nos troquela la vida lo que no puede recogerse entre las manos.
El diácono mudó sus vestimentas moradas por los ornamentos blancos.El tronco del cirio pascual retoña cinco yemas de perfume reciente.Viene ya el cántico del "Exultet", el júbilo de la Aleluya vibrante de campanas.
Porque como el Señor ha de resucitar,no importa que nosotros le resucitemos antes del tercer dia.No podemos vivir costernados tanto tiempo, y arrancamos un dia de fe de dolor para pasar a la afirmación ancha del gozo.
Josef de Arimathea, el varón bueno y justo, permanecerá siempre solo el Sábado Santo, él solo con su fe,la verdadera fe,que hace sufrir, y la sepultura sellada.

Sábado Santo. Gabriel Miró



Toda la casa duerme en el reposo sabático.No sale el ruido de la muela harinera, que es rumor de vida de Israel, y en el sol de las tierras hortelanas no brilla la carne sudada de los siervos agrícolas, los fellats desnudos, flacos y grandes.
Josef de Arimathea va descogiendo y meditando los pergaminos de las filacterias. San Mateo le llama a este creyente "hombre rico".San Marcos,"noble sanhedrita;San Lucas "varón bueno y justo";San Juan "discípulo oculto de Jesús".
Solitario de sus caudales, de su prosapia y de sus virtudes, ve hoy el desamparo de su pensamiento,la soledad de su fe en el Señor tendido ya una noche bajo la bóveda de roca que el patricio hizo cavar para su carne vieja.
Josef abandona los textos mosaicos y vigila el sepulcro. Han sellado el sepulcro los que niegan la resurreción del Rabbi: porque nada tan invencible como el súbito, el escondido y resbaladizo temor de que suceda lo que no se cree, y el saduceo, el fariseo, los sumos sacerdotes temen la resurreción del Cristo, aunque fuese impostura para ellos,y acuden a Poncio pidiéndole:"Manda que se guarde y selle el sepulcro hasta el dia tercero, no sea que vengan los discípulos y urten el cadáver y digan a la plebe:Resucitó de entre los muertos, y será el peor engaño"
Josef se estremece pensando sino será ese miedo la equivalencia al otro miedo de los hombres de que no se cumpla lo que su fe les tiene prometido.
Quiere confortarse repitiéndose palabras de Jesús.El Señor ha dicho:"!Por ventura fructificará el grano de trigo sino se le entierra!"Pero Josef siente ya el cansancio de los dias y el de la aflicción del viernes tumultuario y trágico.
Hoy se ve solo a si mismo.Las mujeres que asistían al maestro preparan escondidamente los aromas y vendas para acabar de ungir el cadáver.Los discípulos han desaparecido. El Rabbi lo predijo con el Profeta:"Dice el Señor de los Ejércitos:Hiere al pastor y se dispersará el rebaño."
Josef se va acercando a la cripta.Hoy el silencio de la peña la traspasa la frente,se prolonga en el huerto, y el varón justo se vueve a todo para escuchar.
Suben las golondrinas, volcándose rápidas y gozosas en el azul.Toda su verdad la tiene en sus alas,y el anciano se angustia porque está solo con el muerto y su fe.

miércoles, 7 de abril de 2010

Viernes Santo. Gabriel Miró



Los devotos, incluso una soltera ferreña,sobrina de un canónigo, y el mism0 Maestro de Ceremonias, contemplan la mujer policromada místicamente de gloria de siglos. Sus ojos y su boca se vuelven zafiro,amatista,granate,calcedonia,topacio;son de una inocencia de perversidad exótica,mientras miran y rezan a Nuestro Señor Jesucristo enclavado, y rezando alza la faz siguiendo la orgía de colores; porque se adivina a si misma bajo la proyección de un foco de magia, como el que alumbraba la danza de una bayadera de piel de serpiente que vino al teatro Principal...
...Las doce.La hora sexta.Las Siete Palabras, un sermón para cada uno de los siete gritos de la agonía del Señor.
Señor: tus gritos de moribundo,gritos de entrañas hinchadas por las enfermedades que súbitamente engendra el tormento de la cruz; tus gritos convulsos de frío de fiebre bajo el sol de la siesta de Nisán; tus gritos de abandono en una cruz viscosa de gangrena y de sudores de tu desnudez son el origen de siete curvas oratorias.Un sexteto dilata la emoción de la palabra.De las torres de la ciudad sale el vuelo de las horas encima del silencio del Viernes Santo.
...Por la noche, después de la procesión del Entierro de Cristo y de los sermones de la Soledad, se cierran las Iglesias como la casa de un muerto cuya familia se ha ido al campo para pasar allí el rigor del luto.
La ciudad también semeja cerrada como un patio muy grande lleno de luna, redonda que se quedó mirando el sepulcro del Señor.
...Y antes de cenar los niños recortan las aleluyas del toque de gloria.

martes, 6 de abril de 2010


...Principia la misa de Presantificados y desciende de los ventanales del crucero un humo trémulo de sol de florece de arcaicos colores en la piel de ámbar de una mujer llena de gracias de su cuerpo y de la primavera, una virgen con mantilla, arracadas de imagen y medias de seda.El carmesí de unmanto de Rey, el violeta de una túnica de santa, el amarillo de las alas del ángel de una Anunciación, el verde de un campo bíblico, todo el iris de un vidrio miniado como la vitela de un Códice se hace carne de juventud, estampa una mariposa que palpita en el escote, en las mejillas, en la frente, en la blonda y en los cabellos.
El oficiante devuelve el incensario al diácono, recitando:
Accedant in nobis Dominus ignem sui / amoris,et flamman aeternae caritatis...

"...!Y abrí el mar en tu presencia, y tu abriste con las lanza mi costado!"
Todo el coro va repitiendo:
"!Pueblo mio! ¿Qué te he hecho o en qué te he contristado? !Respóndeme!"
No lo supo aquel pueblo, y este pueblo de ahora encuentra ya santificada la lanza que rasgó tu carne.
Están apagadas las lámparas; los altares, sin cirios y sin ropas; las sacras , caídas.
Pasa la luz por los canceles abiertos; en seguida se contiene en las losas. Humea la tiniebla de la nave, apretada de devotos que asisten a los Oficios.
En lo profundo alumbra desmayadamente el Monumento.Han envejecido las flores, las palmas y los damascos.El oro es casi ocre;La cera se arracima en los hacheros;el palio, plegado se recuesta contra un muro; las alfombras quedaron como la hierba después de una romería. La Urna da un temblor de estrella en el amanecer.
El Monumento tiene un frío, una crudeza de intimidad perdida, un cansancio de capilla ardiente pasada ya la noche de vela.


La invocación que hiciste al Padre en la última noche estuvo apunto de prorrumpir, entonces,de tu boca, mojada de la delicia de las frutas y de la lluvia recogida en las cisternas. En aquel tiempo hubo horas dichosas para anticipar la plegaria, no sólo protegiendo a los once que permanecieron a su lado y que después huyó de Ti, sino amparando a todos.!Yo en todos, Padre, y Tú en mí!
Lo has ido recordando bajo los olivos y la luna de Gethsemaní y ahora, en la cruz, desamparado y sediento.
Se oye tu grito de desconsuelo de hombre y de Dios:
...!Oh Padre, es menester que yo muera!
Mueres desnudo, encima de un cerro que parece una vértebra monstruosa y calcinada. Tus fauces, de una sequedad de cardencha, asierran el aire; tus oidos se cuajan de sangre, cerrándote de silencio, silencio con un tumulto de latidos de cráneo, y calla para Ti la tierra que tanto amaste y el cielo donde ya no ves el camino que te trajo a los hombres; silencio de agonía con un zumbar de moscas que chupan el sudor de los moribundos.
Un vaho de costra humana ha subido a tu nariz aguda de cadáver.
Han matado en Ti el hombre que era el arca de Dios, y quedará el rito y la doctrina intacta.
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La voz cansada y turbia del diácono va diciendo el flectamus genua ....al principio de las grandes plegarias . Después se postran descalzos los sacerdotes para besar la cruz recién salida del triángulo negro. Ecce lignum crucis.
Dos cantores claman:
"!Pueblo mio"! ¿Qué te he hecho, o en qué te he contristado? !Respóndeme!"
Señor: amaste y perdonaste.En la hora sexta te izarán en la cruz.
Prosiguen los versículos de los Improperios.

lunes, 5 de abril de 2010

VIERNES SANTO. Gabriel Miró


En una peña podrida de las afueras, has agonizado,Señor. Desde la cruz oías y veías el júbilo de los caminos y de la ciudad. Dentro de la ciudad, en el frescor de las fuentes, de los aljibes, de los toldos y bóvedas, en los cenáculos y portales, la multitud se sentía buena, exaltada de amor a la tierra que tú Señor,le prometiste.La tierra retoñaba en los dias tibios y claros de Nisán.
...Polvo y estiércol de ganado;camellos inmóviles mirando el fuego donde cuecen el pan de la Pascua las mujeres de los aduares;Gusanera de hijos entre pienso,cántaras y andrajos;vírgenes descalzas, las cabelleras que relucen de aceites, y encima, un ánfora recta y roja sobre el azul;viejos de sudario pringoso, de barbas de crin,que hunden sus ojos amargos en los mercaderes sirios,fellats con callos de bestias,gentiles y rameras que muerden naranjas.No caben en la ciudad,y se amontonan en los eriales,y, de rato en rato,se vueven hacia el cerro de la ejecución.Algunos suben; miran los contornos de Jerusalén; pasean conversando bajo las cruces;reparan en una llaga, en una mueca,en una deformidad de un ejecutado;saben que este suplicio suele ser lento,y vuelven a su corro para esperar lo último.
No te conocían.Señor. Estabas;los que te siguieron te dejaron, escondidos en la ciudad también aguardaban y querían que todo acabase.
La ciudad , la obra de los hombres,y lo menos humano te mataba.
En los senderos de las aldeas, de los bancales y de la montaña;en los campos de viña, en las aldeas de Gnezareth, vivías confiadamente.Para presentir un peligro te había de llegar la palabra de la ciudad o habías de volver tus ojos hacia el horizonte árido y duro que mata a los Profetas, la que Tú quisiste proteger y transportar bajo tus alas, como hace el ave con sus crías recién nacidas.
Mañanas de los ejidos que huelen a tahona. Siestas en un portal galileo;olor de verano bajo las higueras calientes.Tardes en los oteros;las gencianas, el cantueso, las alhucemas, los lirios perfuman la orla de la túnica.Noches de las orillas del lago; aliento de la sal. Estrellas;anchura callada.En aquél tiempo, Señor,¿no se estremecían tus entrañas de hombre dentro de una llama gozosa que subía calentando las cumbres de tu divinidad?¿No pasó delante de tus ojos una promesa de bién del mundo que Tú modelaste, de la hermosura de los corazones, sin exigir el sacrificio de tu cuerpo?te rodeaban las gentes creyéndote por amor, y en sus ojos Tú veías el júbilo horado del paisaje, una humedad de lágrimas que te pedían la gracia y la salud;bebían la presencia tuya,Casi ya sonreiste, mirando hacia tu Padre,que está en los cielos,y casi ya le dijiste,mostrándole a sus criaturas:
!Son mejores,Padre;son mejores de lo que Tú y yo creíamos en la soledad de la gloria! ¿Es que no será menester que yo muera?

domingo, 4 de abril de 2010

Jueves Santo. Gabriel Miró



...Nuestras pisadas parecen que resuenan en las losas venerables de Jerusalén.
El obispo y su cortejo salen del Lavatorio.Rebullen felpas, sedas, blondas;se estremecen muchos párpados, esperando la gracia de la bendición, y el sol se quiebra en la amatista del prelado.
Retumban los zapatos militares; viene un macizo de charol de ros, de paño recio, de piel campesina, de manos gordas, que revientan por el algodón del guante y se mueven exactas en péndulo de ordenanza.
Plañen los mendigos.Cruzan dos frailes. Surge un vuelo de tocas de las hermanas de la Caridad, y desfilan los niños del Hospicio, que se vuelven mirando las confiterías, y una monja descolorida y enjuta les recuerda que el Señor padeció y murió por todos nosotros. Un ciego canta la canción de las divinas llagas.Un coche hiende el recogimiento como si lo rajase con una proa de herrumbre y de escándalo.Detrás de una vidriera se esfuman las mejillas de un enfermo.Gentes mudadas platican en los portales .Pasan eclesiásticos, familias, novios, amigos, viejos...mozas y anacalos, que vuelven del horno,dejando un olor de pastas tibias.Cuelgan banderas a media asta, menos la bandera del Círculo Republicano, en cuyo dintel hay un cartelito con letra del conserje, que anuncia un "banquete de promiscuación para los señores socios", y una viejecita, que pasaba rezando, se aparta se atropella,asustada, porque, de un momento a otro puede caer el rayo de la ira de Dios. Y va rodando, rodando,la carraca de la Catedral.
Las iglesias de quedan solitarias. En los monumentos hay algunos cirios apagados, porque se retorcían devorándose a si mismos.Se aprieta el olor a cera derretida,de flores cansadas; se deshja una rosa carnal y zumba un isectillo. la urna del Sagrario exhala una poma hermética, como de ara,de trono y de féretro.Un congregante abre la puertecita del claustro, y entra un deleitoso oreo y palpitan las luces, despertándose.
los clustros,los jardines,aroman bajo la luna llena, la luna de Gethsemaní.

viernes, 2 de abril de 2010

Jueves Santo . Gabriel Miró

Tocan las campanas delirantemente.Las torres semejan molinos con las velas hinchadas y joviales.
Van pasando unas nubes muy raudasy bajas, de blancura de harina y espuma , frescas, pomposas; y la ciudad , los huertos , los sembrados, los rediles y alcores, se apagan se enfrian a trozos, y en seguida vuelven a la claridad caliente y cincelada.
... Ornamentos de tisú blanco y de oro; nieblas retorcidas de incienso, cánticos y clamores triunfales de órgano, júbil0 magnífico del "Gloria in excelsis..."...Y de pronto se duermen las campanas,y en el dia extático, ya todo azul, comienza un coloquio de gorriones, de niños y jardines.Un águila que pasaba se ha quedado mirándo la quietud del valle; después ha seguido volando, todo el cielo callado para sus alas rubias.
Y un abuelo nuestro entra despacito en su casona. Le reciben las hijas, que todavía traen las joyas y galas rancias de los Oficios, porque, acabada la comida, han de salir con el hidalgo a visitar los monumentos.Le toman el eucologio grande de piel, el eminente sombrero de castor, la caña de India...¿Qué tiene el padre? le ven en la frente un hondo pliegue de cavilación, y su faz gruesa, rasurada y pálida, denota un agravio grandísimo.¿Qué le pasa al padre? El caballero se derrumba en una butaca que parece vestida de sobrepellices recién planchadas. No puede contenerse y exclama:
!Ya no queda crienza ni verdad en el mundo! !Hoy, Jueves Santo, y un labrador fumaba y se reia con otro en medio de la calle! Yo lo he visto: en la calle de San Bartolomé...¿No pensáis en lo que se apenaría vuestra madre, si viviese?
Las hijas piensan en la madre, que estaba hoy tan hermosa, con el traje negro brochado y las alhajas arcaicas que ahora llevan las tres huérfanas en sus senos de virgen y en sus pulsos y senos de cera.