
No me sale la letra inglesa .!vámonos a la playa y repasaremos lección de Gramática!
Lo consintieron en casa, y nos fuimos a la guarida de la abuela de los altramuces.
El portal y las bardas, bardas con vidrios y calabaceras velludas, se agusanaban de rapaces y mujeres de andrajos y desnudez pringosa.Penetramos en el tumulto y hedor de carne agria, de cabellos aceitosos, de vida cruda, de casta ; gritos de fauces rojas, aliento de desolladura,,risadas que parecían revolcarse en la sangre de los oidos clavados de la muerta.Disputaban imaginando su agonía. cómo debieron de agarrarla y trabarle las manos flacas y pajizas que recordaban las patas de una gallina cocida.
Me acongojé sintiéndome entre ellos, creyéndome entre ellos para siempre, chillando,sudando, oliendo lo mismo ...y para aliviarme me asomé al portal de la asesinada,
En lo hondo bullían unos hombres. Me dijeron que eran la JUsticia. Yo nunca había visto a la Justicia Con el pie o con un bastón iban removiendo aquellos hombres todo el ajuar;harapos de mantas , cabezales, un cántaro sin asas , una escudilla de arroz, donde comería el gato y la vieja;una orza de engrudo, papeles ya cortados para los molinillos tizones, esparteñas,; todo lo hurgaban.
¿Qué hacen?
Es la Justicia-me respondió Don Marcelino.
Bueno; pero ¿qué hacen?
Están buscando la verdad.
Desde la leja les acechaba el gato;junto a un cofín,la tortuga, inmóvil y cerrada bajo su bóveda,oiría el trastorno siniestro.Los dos guardaban la imagen de la verdad feroz.
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