
Sentimos en nuestro corazón y en nuestra frente la sequedad de la higuera que le negó su fruta al Señor en este día. El Señor se vuelve a los suyos, que se pasman del súbito agotamiento del árbol maldecido, y les dice: Si hubiere fe en vosotros, si no dudaráis, no sólo hareis lo que yo hice con la higuera, sino más aún, porque si dijéreis a este monte:"!Apártate y húndete en el mar"!, será hecho.
Señor: ya no estás tú a nuestro lado. Tuvimos fe, y el monte nos circunda. Vino otra vez el Señor al Templo.Le rodeaban los que no le creían. Y el les refirió esta parábola:
Un hombre tenía dos hijos, y llegando el primero le ordenó:"Hijo, ve hoy y trabaja en mi viña". Y él repuso:"No quiero". Más después arrepintiose y fue. Y llegando al otro le dijo del mismo modo, y le contestó:"Iré,señor". Más no fue.¿Cuál de entrambos hizo la voluntad del padre?
Las gentes le responden:
Le amó y le obedeció el primero.
Y Jesús entonces les dice:
Pues como el serán los publicanos, los samaritanos,las rameras, los gentiles, que han de ir antes que vosotros al Reino de Dios.
Y oyéndole se revuelven y murmuran los sacerdotes, los fariseos, los seduceos, y odian más al Señor , porque, no amándole ni creyéndole, tampoco renuncian a la recompensa aunque sea del aborrecido .
Señor : venga a nosotros la alegría, la largueza, la sencillez y el ímpetu infantil de lo samaritano; que nos sintamos, que nos encontremos a nosotros mismos hasta en la confusión del pecado.
Hoy, Lunes Santo, en la misa, el celebrante ha leido estas palabras del profeta de magnífica lengua. El que caminó en tinieblas , el que no tiene lumbre, espere en el nombre del Señor, apóyese sobre el hombro de su Dios.
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