domingo, 28 de marzo de 2010

Miércoles Santo. Gabriel Miró


¿Quién es éste que trae sus vestiduras bermejas, como huntadas de vendimia?...El lagar pisé yo sólo; no hay hombre alguno conmigo; yo lo rehollé y su sangre salpicó mis ropas.
Así entra el Señor en los atrios que retumban del trastorno de las ferias y de los romeros de la Pascua. Todos los caminos de Jerusalén vienen henchidos y tronadores de caravanas blancas, fastuosas, joyantes, como navíos gloriosos; caravanas foscas, de dromedarios flacos y peludos, de gentes mugrientas.
Jerusalén es oleaje y hoguera de sayales, de pieles, de gritos.Frutas en cuévanos, frutas en tábaras, que evocan todo el árbol; cestos de peces; manojo de aves, urnas de bálsamos y resinas. ánforas de vinos, de aceites y mieles;temblor de blancura de recentales...Aromas, estiércol, razas y sol. Entre las almenas y torres pasan y vuelven las palomas , dejando una sensación de pureza y frescura en el azul seco, calcinado, de cielo de ciudad en colmo, sudada, clamorosa...Víspera de la preparación de los ácimos.
El Señor y los discípulos hienden las multitudes. Pies, ancas, puños, gañiles de plebe apretada. Se atropellan, se rasgan. se llaman. Y la voz del Rabbi se disipa en el estruendo de los pórticos.No le recuerdan, ni atienden.Se han hundido en un pasado de dos dias los hosannas de los hijos de los hebreos.La mirada de los discípulos tiene un aturdimiento gentil y amargo, viéndose desconocidos en el mismo lugar de su triunfo,De nuevo fermenta bajo las bóvedas santas las costras de los mercaderes. La mano del Señor los arrancó de la Casa de su Padre, y han vuelto las moscardas a su querencia. Cerca del Gazofilacio rebullen los levitas; se agrupan los fariseos rodeados de devotos. Y avanza el Rabbi que "camina entre la muchedumbre, mostrando su enojo y su fortaleza" según la palabra de Isaias.
Ellos sonrien, viéndole solo y olvidado entre la confusión. Y la voz del Señor se levanta revibrando como una espada y acomete a los "guías ciegos" a los que "limpian el vaso por fuera, sin reparar en la inmundicia de lo hondo","sierpes y raza de víboras en quien caerá toda la sangre inocente vertida sobre la haz de la tierra, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue herido delante del altar..."
Pero más que su grito se oye el torrente de riquezas y dones que baja por los doce caños a las arcas del tesoro sagrado. Lo9s mismos discípulos se distraen mirando el resplandor de las ofrendas de los poderosos. Y el Señor los busca les muestra a la viuda pobre, que recatadamente y los recoge, y conmovido les muestra a la viuda pobre, que recatadamente deposita dos monedas las cuales apenas alcanzan el valor de un cuadrante.
Todavía vuelven sus ojos los discípulos, para ver la abundancia, y exclama el Señor:
_Mirad que esta mujer da más que los ricos: porque los ricos dieron de lo que les sobraba , ella ofrece todo su sustento.

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