viernes, 2 de abril de 2010

Jueves Santo . Gabriel Miró

Tocan las campanas delirantemente.Las torres semejan molinos con las velas hinchadas y joviales.
Van pasando unas nubes muy raudasy bajas, de blancura de harina y espuma , frescas, pomposas; y la ciudad , los huertos , los sembrados, los rediles y alcores, se apagan se enfrian a trozos, y en seguida vuelven a la claridad caliente y cincelada.
... Ornamentos de tisú blanco y de oro; nieblas retorcidas de incienso, cánticos y clamores triunfales de órgano, júbil0 magnífico del "Gloria in excelsis..."...Y de pronto se duermen las campanas,y en el dia extático, ya todo azul, comienza un coloquio de gorriones, de niños y jardines.Un águila que pasaba se ha quedado mirándo la quietud del valle; después ha seguido volando, todo el cielo callado para sus alas rubias.
Y un abuelo nuestro entra despacito en su casona. Le reciben las hijas, que todavía traen las joyas y galas rancias de los Oficios, porque, acabada la comida, han de salir con el hidalgo a visitar los monumentos.Le toman el eucologio grande de piel, el eminente sombrero de castor, la caña de India...¿Qué tiene el padre? le ven en la frente un hondo pliegue de cavilación, y su faz gruesa, rasurada y pálida, denota un agravio grandísimo.¿Qué le pasa al padre? El caballero se derrumba en una butaca que parece vestida de sobrepellices recién planchadas. No puede contenerse y exclama:
!Ya no queda crienza ni verdad en el mundo! !Hoy, Jueves Santo, y un labrador fumaba y se reia con otro en medio de la calle! Yo lo he visto: en la calle de San Bartolomé...¿No pensáis en lo que se apenaría vuestra madre, si viviese?
Las hijas piensan en la madre, que estaba hoy tan hermosa, con el traje negro brochado y las alhajas arcaicas que ahora llevan las tres huérfanas en sus senos de virgen y en sus pulsos y senos de cera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario