Está con su hermano y su padre en la ribera,cosiendo las redes.Llega la voz de Jesús, y los dos hijos se levantan y la siguen.Pasando por tierras de Samaria, envía el Señor a buscar posada.No se la dan los samaritanos por la malquerencia que ellos y los judíos se tienen. Santiago y Juan se arrebatan y gritan:
!Maestro, deja que pidamos fuego del cielo que los devore!
El Señor les llamaba"Benireges" (hijos del trueno)."Boanerges", según la fonética galilea.
Depués de la Ascensión, Santiago siembra la doctrina evangélica en España. No recoge mucha mies:nueve conversiones,cuentan algunos; una nada más, apuntan otros.
Vuelve a la Judea. Su poder de taumaturgo pasma a las gentes.Sólo tocando el paño de su cuello se libra Philetus del maleficio de Hermógenes, y su palabra reduce a este mago y ata los demonios.
Es el primer apóstol que muere de suplicio. Lo manda degollar Herodes Agripa.Camino de la muerte, sana a un paralítico y bautiza al que le arrastraba de las ataduras. Los dos reciben igual martirio.
Toman los discípulos el cuerpo de Santiago y lo llevan a Jaffa; de aquí navegan en un bajel sin timón. Arriban a las costas ibéricas de Iria.Ponen el sagrado cuerpo sobre un macizo de mármol;la piedra se funde como la cera para que el cadáver penetre,y así se labra el sarcofago´.Queda desconocido; crece un bosque y lo cubre.
Y dice el P. Mariana:"Con el largo tiempo y con este olvido tan grande,el lugar en que estaba se hinchó de maleza, espinas y matorrales, sin que nadie cayese en la cuenta de tan gran tesoro,hasta el tiempo de Teodomiro, obispo iriense.
En los dias de tan venerable varón aparecen, de noche,luces clarísimas y portentosas dentro de un apartado boscaje. Corre el ermitaño Pelagio a decirlo. Acude el obispo y ve brillar una estrella de resplandores maravillosos.Se monda y cava el terreno y descúbrese un sepulcro: es el del apóstol.La comarca recibe el nombre de Compostela, de " Campus Stellae", " Campus Apostoli", "Giacomo Apostolo". Don Alfonso el Casto levanta la primera iglesia compostelana.
A Teodomiro le sucede en la diocésis Ataúlfo. Cuatro siervos de los campos del templo acusan a Ataúlfo de un pecado horrendo.
Reinaba en Asturias Ordoño 1,"padre del pueblo".El cronista de Galicia, Don Fernando Fulgosio insiste en elogiar la "mansa condición y las apacibles costumbres" de este monarca " el más querido", quién, sabedor de las acusaciones contra Ataúlfo, le llama a su presencia
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