sábado, 24 de abril de 2010

NUÑO EL VIEJO. Gabriel Miró.


Todas las tardes nos llevaba Nuño al Paseo de la Reina. Nuño era el criado antiguo de mi casa.Lamábase Antón Nuño Descals; pero nosotros le decíamos Nuño el Viejo , porque tuvimos un mozo que también se llamaba Nuño.
Nuño el Viejo había nacido en los campos de Jijona. Allí el paisaje es quebrado; los valles cortos; los montes,huesudos, y todo es fértil. Es que los cultivos se apeldañan,y no se desperdicia la tierra mollar.Los labradores de Jijona sienten el ahínco agrícola del antiguo israelita.Su azadón y su reja suben a los collados, colgando los planteles de vides y almendros, y mullen el torrente y la hondonada para criar un bancalillo hortelano. Pero Jijona es más venturosa que Israel. Israel cuidaba amorosamente la tierra prometida por Dios, y los hombres extraños dieron en quitársela y se la quitaron. Impedir que se cumpla una promesa es la misión de los que no resulten particioneros de su goce.
Hombres de Jijona, andariegos de todos los paises para volver al suyo.Semejan probar que nada mantiene tanto la quimera del libre camino como sentir la propia raigambre.Todos los hombres de Jijona tiene un ansia de nómada, y todos suspiran por el reposo al amor de las parras que rinden los racimos de Navidad; todos menos NUño el Viejo. A nosotros , a mi hermano y a mi, nos decía que él también caminó mucho , y nos lo decía llevándonos apretadamente de la mano, para que nos fuésemos de su guarda y llevándonos al Paseo de la Reina , donde todos iban a sentarse; paseo angosto,embaldosado,y en las orillas, a la sombra de los olmos,inmóviles como árboles de patio, los pretiles de bancos roídos;bancos y cigarras que ya conocían todas las voces y cataduras de las gentes.

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